Hortelano vuelve a volar: «Tuve decidido retirarme y ahora he hecho marca personal en 400»


Bruno Hortelano dio el sábado dos vueltas a la pista cubierta de Salamanca y señaló el cronómetro emocionado. 46.21 en 400 metros. Mínima para los Mundiales de Belgrado, marca personal bajo techo y, lo más importante, el regreso desde las tinieblas. Llevaba casi cuatro años lejos de su versión ‘superstar’, la de plusmarquista nacional de 100 (10.06), 200 (20.04) y 400 (44.69). El tótem de la velocidad, con 30 años, respira ilusión: «Ahora vuelvo a disfrutar de correr, me siento como un niño, feliz, porque para correr rápido hay que ser feliz, si no es imposible. Siento una diversión casi infantil».

«Llevaba un tiempo queriendo sacar estas sensaciones. Por primera vez en mucho tiempo me siento yo mismo y mi cuerpo necesitaba volver a reconocerse, sentirse fluido«, explica Hortelano, un velocista puro, que sale disparado en los 400 indoor para coger la calle libre, algo que es media carrera: «Sabes que detrás tienes tiburones, yo vengo desde la explosividad, que es mi fuerte y eso da cierta ventaja, porque es muy difícil adelantar». Luego toca resistir la invasión de ácido láctico: «Estoy aprendiendo a repartir mejor las fuerzas».

Igual que en los 400 bajo techo, esta es su segunda vuelta. Porque Hortelano irrumpió como un cometa en 2016, con el oro europeo de 200 y reventando libros de récords. Barreras jamás traspasadas en un velocista del país. Meses después, una horrible noche, tuvo un accidente de tráfico que estuvo a punto de dejarlo KO. Fue un shock. Ante el escepticismo general y pese a las fuertes heridas, Bruno estaba convencido de volver y regresó en 2018 en una forma magnífica (20.04 en 200). Era su primera vuelta, con toda la atención mediática encima tras su tremenda historia. Y después otro apagón…

ATLETISMO 21

«Por primera vez en mucho tiempo me siento yo mismo»


Reencuentro

Tras ese año, Hortelano desapareció otra vez del foco entre lesiones y baja forma. Hubo intentos, pero no prosperaron. Esta vez las dudas fueron más fuertes. Pudo ser el fin de su carrera, porque él mismo ya no lo veía. «Estaba perdido, en plena crisis deportiva. Es algo que no he dicho nunca, pero la temporada pasada tenía tomada la decisión de retirarme del deporte. No lo dije en público, y mire ahora he hecho marca personal», confiesa Bruno.

Su rectificación vino casi por casualidad, cuando se encontró en su ‘camino’ a Pedro Jiménez-Reyes, su nuevo entrenador, un jiennense estudioso del atletismo. Bruno habló con él. Dejó Barcelona y se mudó a Madrid. «Vi que eso era para mí, fue como una iluminación. Me extendió su mano en el momento más difícil, sin exigir nada, y dije: voy a probar. Renovaba mi contrato personal con el atletismo».

El encuentro que le hizo cambiar de idea

Sin sponsor ni becas, se alquiló un piso cerca de la Blume y se puso «a disfrutar» del atletismo «sin demasiadas expectativas». «Considero que haber pasado por etapas más profesionales me permitió cimentar ciertas bases, pero también aislarme del foco me ha ido bien, porque he podido centrarme en la preparación y en recuperarme. Nadie sabía qué me pasaba, porque no se veía. He tenido que sacarme la piel que ya no servía como los reptiles y desprenderme de relaciones, de creencias de mi mismo y sobre el deporte que ya no me valen», sigue Hortelano.

El mejor velocista español de siempre explica cómo es ahora su día a día. «Antes me entrenaba demasiado sólo, ahora tengo un grupo en el que hay mucho amor (allí está el velocista Mark Ujakpor, entre otros)». Y analiza cómo es el sistema: «Es un entrenamiento técnico, pero hay mucha flexibilidad, porque hay momento para escuchar, para cambiar ciertos entrenamientos. Pedro tiene un equilibrio increíble entre usar datos científicos, mide parámetros fisiológicos, mecánicos, de aceleraciones, utiliza máquinas, pero a la vez es intuitivo y sabe que hay aspectos que no se pueden medir, el factor humano»: «Se trata de escuchar y adaptarse».

«Mi nuevo entrenamiento es un equilibrio entre el factor científico y humano»


Nuevo técnico en Madrid

«No esperaba nada, sólo quiero disfrutar»

Y así, Hortelano, en «equilibrio, paz» y con un fuerte componente técnico, ha comenzado su segunda vuelta. A los 30 años, cuando parecía que ya estaba perdido, vuela en los 400 metros con decisión. Uno de sus rivales en España en esta temporada invernal será Óscar Husillos, actual campeón de Europa indoor.  El duelo entre ambos promete. Y habrá otros «tiburones» como Bernat Erta, Lucas Búa, Samu García, Manu Guijarro…. «Va a ser emocionante la temporada», dice Hortelano, que vuelve a tener mucha parte de esa confianza perdida: «Creo que aún tengo margen». También Hortelano se apunta a un hipotético 4×400 en los Mundiales, si el equipo entra.

El velocista se encuentra en disposición de regresar a una gran cita, a los Mundiales de Belgrado para los que hay dos plazas individuales. «No estaba en mis planes, porque no había tenido ni una temporada normal hasta ahora en los últimos años. Yo sólo quería disfrutar, pero sí lucharé por estar, aunque lo que venga estará bien, porque ya le digo que no esperaba demasiado», explica Hortelano.

Si todo marcha bien irá a los Nacionales de Ourense y también correrá algún 200 (este sábado en Madrid), su distancia predilecta, pero que no se corre en grandes campeonatos bajo techo. «No tengo ninguna referencia de qué puedo hacer, soy completamente sincero«, dice Bruno. Esta nueva versión se fija más en sensaciones que en límites y tiempos. «Todo se define en una palabra: equilibrio».

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