«Nadie debería utilizar su capacidad de influencia para infligir dolor y sufrimiento»


Pensar bonito es pensar en clave de compasión. Somos seres sociales y eso significa que nos importa lo que le pase a otra persona y eso, querido lector, se llama compasión. La compasión va un paso más allá de la empatía. Si bien la empatía es la capacidad para identificar, comprender e incluso sentir lo mismo que siente otra persona, la compasión te impulsa a la reflexión o a la acción.

¿Pero de dónde nace la compasión? Pues de la motivación de afiliación. Tenemos grabado en nuestros genes la motivación de afiliación ya que es la mejor herramienta de la disponemos para mantenernos vivos y evolucionar como especie. Solos, sea en la prehistoria, en la edad media o en estos revueltos tiempos contemporáneos que nos ha tocado vivir, tendríamos una escasa esperanza de vida.

Concretamente de minutos. Sí, nacemos completamente vulnerables ym sin motivación de afiliación de nuestras personas más cercanas, no llegaríamos ni a cumplir nuestro primer año de vida.

En el momento en el que nos importa lo que les pase a otras personas empezamos a cooperar y eso sí que es pensar bonito. Nada de lo que tenemos, absolutamente nada, existiría de no ser por la cooperación. Estamos programados para cooperar con cualquier persona, pero rápidamente aprendemos que es mejor alejarnos de algunos perfiles, concretamente de aquellos que consideramos que ponen en peligro nuestra salud o nuestra vida.

El miedo, una herramienta poderosa

Pero, estás seguro de que todo lo que te han dicho que es peligroso, es realmente peligroso? Bienvenido a una de las técnicas más primitivas, antiguas y vigente actualmente de control de masas, de personas y de pensamientos: el miedo. El miedo no nos permite pensar bonito, nos bloquea y nos genera inseguridad. Inseguridad que necesita ser compensada como buenamente pueda uno mismo.

Pero, ¿qué nos da miedo? Pues lo desconocido… Bueno, lo desconocido únicamente no. Algunas personas de referencia, admiradas, poderosas o respetadas, nos sugieren o indican a qué debemos tener miedo.

A menudo se ha utilizado el miedo para cohesionar un grupo. Permitidme que me explique. Los vegetarianos nos reconocemos porque no comemos carne y así grupo a grupo, vamos forjando una identidad social basada en el rechazo y la aceptación.

Pero… ¿Se puede rechazar y cooperar a la vez? Pues la respuesta es no. Si soy del Barça puedo cooperar con los que se identifican como yo y, cómo no, rechazo a aquellas personas que no son de mi mismo club. No importa qué nombre tienen, ni qué cara, ni si tienen familia o no. Si no son seguidores del Barça no merecen mi cooperación y sí mi rechazo… y eso, lo siento mucho, no es pensar bonito.

Pues si juntamos miedo, rechazo, desensibilización e intereses de alguna de esas personas admiradas, referentes o poderosas ya tenemos el conflicto servido, conflicto que puede llegar a tomar magnas dimensiones. Nadie puede hacer la guerra contra un nombre y un apellido, contra un padre de familia, contra un enfermera que se dedica a salvar vidas ni mucho menos contra un niño que debería pasar su infancia entre juegos y lecciones de vida.

Nadie debería promover, tolerar, justificar o incentivar una guerra. Nadie debería utilizar su capacidad de influencia para infligir dolor y sufrimiento.

Deberíamos pensar bonito y cooperar por un mundo mejor. Deberíamos poner nuestro talento al servicio de la comunidad, como siempre se había hecho para poder mejorar las condiciones de vida de todo el mundo. Deberíamos poder pensar bonito, tener una mirada amable y compasiva y ser capaces de mirar a los ojos a la gente que tenemos más cerca. Deberíamos recordar que la humanidad es una calidad que nos diferencia de los monstruos. Yo elijo pensar bonito y tratar de hacer un mundo mejor. ¿Tú también te animas?

Ver los
comentarios

Comentario

Principal productora de Eventos Deportivos de Alto Performance.

Contactos

© 2022 Tachira Eventos. All Rights Reserved. Made by EMC - Somos Conexión