La sequía amenaza la seguridad energética, alimentaria y económica de China


China se ha visto afectada por olas de calor y sequías récord este verano, un fenómeno combinado que, según los expertos, tiene el potencial de amenazar la seguridad alimentaria, energética y económica que Beijing tanto valora.

El clima extremo, que golpea con más fuerza a la provincia suroccidental de Sichuan, ha durado más de 70 días, marcando la peor ola de calor del país desde que comenzó a registrar las temperaturas en 1961. Las temperaturas de Sichuan han superado los 43 grados centígrados y en Beibei subieron hasta los 45 grados centígrados. .

En riesgo, dicen los expertos, está la producción agrícola, la seguridad energética y la economía, así como la sensación general de estabilidad que, por lo general, ha acompañado el ascenso económico de China.

No es que China esté sola ante estos fenómenos meteorológicos relacionados con el cambio climático. Europa también enfrentó olas de calor extremo este verano y en los últimos años, los incendios forestales se han vuelto más frecuentes y destructivos en el oeste de Estados Unidos.

Un asunto político

En China, el pronóstico del tiempo tiene claras implicaciones políticas.

Según la agencia oficial de noticias, Xinhua, el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, el Ministerio de Recursos Hídricos, el Ministerio de Gestión de Emergencias y la Administración Meteorológica de China están particularmente preocupados por el impacto de la ola de calor en la cosecha de cereales de este otoño.

“Las autoridades chinas han pedido medidas específicas para aliviar el impacto de la sequía en un intento para asegurar una buena cosecha de otoño este año”, dice un reciente artículo de Xinhua.

Se observa lodo seco agrietado en un embalse comunitario que quedó casi vacío después de que su muro de contención comenzó a gotear y el clima cálido y las condiciones de sequía aceleraron la pérdida de agua en la aldea de Longquan en el municipio de Chongqing, suroeste de China, el 20 de agosto de 2022.

Se observa lodo seco agrietado en un embalse comunitario que quedó casi vacío después de que su muro de contención comenzó a gotear y el clima cálido y las condiciones de sequía aceleraron la pérdida de agua en la aldea de Longquan en el municipio de Chongqing, suroeste de China, el 20 de agosto de 2022.

Ante la escasez de agua, el Partido Comunista Chino (PCCh) tuvo que decidir si cortaría el agua para la agricultura o para la generación de energía, explica Gopal Reddy, fundador del grupo Ready for Climate.

“Es realmente difícil cortar el agua del sector agrícola porque la autosuficiencia alimentaria es muy importante en China, y eso significa que tenemos escasez de agua que se convierte en escasez de energía”, dijo Reddy, afincado en Boston, al servicio mandarín de la Voz de América.

“Para la persona común en China, es posible que vea apagones y recortes continuos de energía, pero el mayor impacto está en el sector manufacturero, porque ahí es donde se cierran partes enteras de la economía debido a la escasez de energía”.

Es una compensación difícil de hacer, comentó Reddy.

“Con respecto al agua, en realidad no hay nada más que decisiones difíciles frente al PCCh de aquí en adelante”, particularmente a nivel local, agregó.

Volviendo al carbón

Sichuan depende principalmente de la energía hidroeléctrica. Ubicada en el legendario río Yangtze, el más largo de China con 6.300 kilómetros, la capacidad hidroeléctrica de la provincia se redujo en un 50 % este mes debido a que los embalses se estaban secando.

Para compensar, la provincia y la nación han recurrido al carbón. Las plantas de energía en toda China quemaron 8,16 millones de toneladas métricas de carbón durante las dos primeras semanas de agosto, un 15 % más que hace un año, según datos informados por el Global Times, medio afín al Estado.

Sichuan Guang’an Power Generation, la central eléctrica de carbón más grande de la provincia, ha estado operando a plena capacidad durante gran parte de agosto.

“Eso es muy llamativo”, dijo Gabriel Collins, miembro del Instituto Baker de la Universidad de Rice, porque “la utilización promedio de la planta en China en los últimos años ha estado más cerca del 50 %”. El sistema está bajo presión, agregó.

La seguridad energética ha sido durante mucho tiempo uno de los principales problemas que enfrenta el gobierno chino, según Philip Andrews-Speed, miembro del Instituto de Estudios Energéticos de la Universidad Nacional de Singapur.

“Como en cualquier país, si las luces se apagan, las industrias cierran, los precios suben, entonces la seguridad energética está ahí, uno de los tres o cuatro puntos principales en la agenda del gobierno”, dijo Andrews-Speed a la VOA en un entrevista.

Eso es particularmente cierto a la luz del próximo 20º Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, dijo Edward Cunningham, director de la Iniciativa de Energía y Sostenibilidad de Asia de la Universidad de Harvard. Se espera que Xi obtenga un tercer mandato inusual en el congreso de liderazgo que se celebra dos veces por década en octubre.

Este Congreso Nacional “está más tenso que los anteriores”, dijo Cunningham al servicio en mandarín de la VOA, y el clima extremo no ayuda. “Los gobiernos locales están muy enfocados en minimizar el malestar social. Las fábricas obligadas a cerrar durante días, las lluvias mortales y las imágenes de campos yermos solo exacerban esa tensión”.

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