así puede ayudar a iniciarse en la meditación


Inmersos en la era del «piloto automático», en la cultura del «hacer, hacer y hacer» y en la hiperconectividad extenuante y exprimidora no es raro que al adentrarse en un espacio en penumbra, vaporoso y cálido como el de un hammam uno se sienta perdido: «¿Qué tengo que hacer? ¿Me baño primero en el agua caliente o en la fría? ¿cuánto tiempo tengo que estar en cada terma? ¿me dan un masaje antes o después de los baños? ¿dónde están los chorros?»… Y así, desorientado y en traje de baño, uno observa el entorno en silencio, da algunos pasos sin rumbo fijo, aspira el vapor y los aromas, conecta con el calor o con el frío e intenta calmar la mente hasta descubrir que lo único que «hay que hacer» en ese espacio es «dejar de hacer y de pensar».

Como explica la fundadora y directora de Innovación de
Hammam Al Andalus
, Marichu García-Trejo, a diferencia de lo que sucede en un spa, donde se propone un circuito con un recorrido y unos estímulos concretos, lo que plantea el hammam es que cada persona «viva su experiencia, siga su propio camino y se deje llevar por sus sentidos (aromas, música, temperaturas, sensaciones…), sus deseos o su intuición».

Para García-Trejo, que fundó en 1996 junto a José María García Córdoba el concepto Hammam Al Andalus con la intención de reinterpretar el Baño Árabe Andalusí, la clave de la experiencia en un hammam entronca con la base del mindfulness y con los inicios de la meditación: salirse del pensamiento, conectar con el presente y ponerse en manos del sistema límbico para dejarse llevar por las emociones, la memoria ancestral y las sensaciones que vive el cuerpo. «Nuestras sensaciones físicas más primarias y primitivas nos acompañan desde siempre, pero en la sociedad actual actuamos a menudo secuestrados por la cabeza y eso nos desconecta del cuerpo y de los instintos», explica.

Una de las estancias de Hammam Al Andalus en Granada.
Una de las estancias de Hammam Al Andalus en Granada.

Una sensación envolvente

El conjunto arquitectónico, con sus muros alicatados y decorados con motivos nazaríes, los techos abovedados, las estancias separadas por arcos y columnas, las pozas con diferentes temperaturas; así como el efecto del vapor, el sonido del agua y la luz tenue crea un ambiente de confianza que envuelve a la persona y le permite abandonarse a un estado más cercano a la ensoñación meditativa, el deseo, la imaginación o incluso la relajación y el «adormecimiento de la mente». Como explica la fundadora de Hammam Al Andalus, esa sensación envolvente hace que uno se adentre en sí mismo y tenga una percepción mucho más directa de lo que está sintiendo a través de sus sentidos. «Se frena la cabeza, se activa el cuerpo», revela.

Comparte este análisis el CEO de la firma, Raúl Lozano, quien explica que la experiencia en un hammam es «una forma de meditación dentro de un espacio concreto» que conecta más con la parte emocional que con la racional. «Cuando alguien va a un circuito de spa, opera con la parte frontal de su cerebro, es decir, actúa linealmente pensando que toda acción lleva a un efecto y que a su vez ese efecto lleva a otra acción. Pero las emociones no funcionan de forma lineal, sino que son espontáneas, aleatorias, ilógicas y circulares», argumenta. Así, tal como plantea Lozano, en un hammam se elimina la parte de control que lleva a un proceso lineal, se suprimen los supuestos objetivos a los que nos tendríamos que dirigir desde un punto de vista racional y se experimenta un proceso circular «en el que se respira, se mira y se siente por el puro placer de respirar, mirar y sentir, como sucede con el mindfulness o con la contemplación de la belleza de la naturaleza o de las obras de arte».

Tanto el arte en sus múltiples facetas como la ficción literaria o cinematográfica son fuente de inspiración para el departamento de Innovación de Hammam Al Andalus, que es el encargado de desarrollar y de actualizar cada servicio: desde los recorridos por las termas de agua a distintas temperaturas y las diferentes salas de vapor a la carta de masajes (relajantes o terapéuticos) con aceites esenciales (rosa, ámbar rojo y lavanda, en general; y violeta -Madrid-, azahar -Córdoba-, Flor del Granado -Granada- y Biznaga -Málaga-, en particular) o la oferta de cosméticos naturales denominada ‘El jardín de Hammam’. Sobre esta última, José María García, cofundador del concepto, apunta que ha sido desarrollada en torno a las propiedades beneficiosas del olivo y de otros ingredientes naturales y que los productos son ecológicos y sostenibles.

Pero además, como sucede con la naturaleza, el concepto Hammam Al Andalus cambia en cada estación del año para conectar con las emociones y los sentimientos que evocan cada una de ellas, como el desapego y la melancolía en otoño o la efervescencia y la pasión por la vida en verano. Como revela Raúl Lozano, esa necesidad de adaptarse a las estaciones sucede de la necesidad de parar y reconectar con la naturaleza pues, según asegura, lo que sucede en el hammam es lo que suele pasar cuando se está en contacto con el entorno natural: «Uno se libera de la necesidad de hacer y de acumular cosas y experiencias y comienza a relativizar sus manías, sus preocupaciones y sus obsesiones», concluye.

Ver los
comentarios

Comentario

Principal productora de Eventos Deportivos de Alto Performance.

Contactos

© 2022 Tachira Eventos. All Rights Reserved. Made by EMC - Somos Conexión