Estos son los atajos que usa tu mente para sentirse mejor


Cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas que nos generan incertidumbre o cuando nos sentimos cansados, inseguros o incluso desbordados por lo que nos está sucediendo nuestro cerebro recurre a una serie de atajos mentales que le ayudan a resolver problemas complejos y a tomar decisiones.

Esos atajos mentales se denominan «sesgos cognitivos» en el campo de la psicología cognitiva y en el desarrollo que cada persona hace de ellos influyen factores socioculturales, morales y emocionales, así como otros aspectos relacionados con la memoria y el proceso de la información.

La cuestión es que, tal como alerta el psicólogo Juan José Rodrigo, del equipo de ‘
En equilibrio mental
‘ esos sesgos nos pueden llevar a cometer errores que nos hacen percibir la realidad de forma distorsionada, a través de juicios inexactos y conclusiones ilógicas.

Por eso el equipo de ‘En equilibrio mental’ (Jesús Matos, Elena Huguet, Teresa Pousada, Inés Pérez, Inés Santos, Juan José Rodrigo y Silvia González) ha ido definiendo en ABC Bienestar a lo largo de los últimos meses este tipo de sesgos con objeto de ayudarnos a identificarlos y así poder tomar decisiones más neutrales y razonables. Hacemos un repaso de cada uno de estos 13 sesgos que los expertos han descrito.

Efecto Zeigarnik

¿Qué es el efecto Zeigarnik o por qué es más probable que acabes una tarea si la empiezas en lugar de posponerla? Cuando hablamos del efecto Zeigarnik nos referimos a la motivación que tenemos para finalizar las tareas, es decir, que hacemos referencia al por qué terminamos lo que nos proponemos hacer y por qué sin embargo hay otras tareas que preferimos procrastinar en nuestro día a día.

Así, como explica la psicóloga Silvia González, del equipo de ‘En equilibrio mental’ lo que nos enseña este efecto es que cuando la gente empieza una tarea tiene mucha más predisposición a terminarla que si no la llega a comenzar. La procrastinación es más fácil que surja si aún no hemos comenzado a hacer algo que si ya estamos en ello.

Puedes aprender más sobre el
Efecto Zeigarnik aquí.

Efecto Dunnin Kruger

¿Qué es el efecto Dunnin Kruger o por qué hay personas que creen que saben más que tú de todo? Este sesgo cognitivo se denomina el efecto Dunnin Krugger, y básicamente consiste en que las personas con baja habilidad para una tarea concreta sobreestiman sus capacidades. Es decir, si nunca he tocado la guitarra, creeré que es mucho más fácil de lo que en realidad es. Pero lo más curioso de este sesgo, según explica el psicólogo Jesús Matos, es que en las personas que realmente tienen un alto dominio de una actividad concreta subestiman sus capacidades reales. Cuanto más eficaces somos, más conscientes somos de lo difícil que resulta dominar una tarea concreta, lo que hace que creamos que somos menos eficaces de lo que realmente somos.

Puedes aprender más sobre el
efecto Dunnin Kruger aquí.

Taquipsiquia

¿Qué es la taquipsiquia o por qué a veces perdemos la noción del tiempo? Este sesgo cognitivo hace referencia a la distorsión del paso del tiempo. De hecho, tal como explica la psicóloga Inés Santos nuestras percepciones temporales dependen en gran medida de cómo nos estamos sintiendo en cada momento. Cuando tenemos ira o miedo el tiempo va rápido, con la alegría también sucede esto. Sin embargo, el aburrimiento o la tristeza nos generan sensación de lentitud. La cuestión es que en cada caso la razón varía y entenderlo nos puede ayudar a gestionar mejor las situaciones desagradables.

Puedes aprender más sobre la
taquipsiquia aquí.

Efecto placebo

¿Qué es le efecto placebo o la historia de los pacientes que mejoraban con el color verde? Es un fenómeno que produce el alivio de los síntomas cuando en realidad no se administra ningún fármaco ni se toma ninguna medida con utilidad científica demostrada y, a pesar de estas circunstancias, la persona mejora más rápidamente y mejor que la que lo haría si no se hiciese medida terapéutica alguna.

Tal como propone la psicóloga Silvia González, la existencia de este fenómeno nos invita a que pongamos el foco en la ciencia y en los tratamientos que han sido científicamente validados a la hora de confiar nuestra salud, tanto física como mental, ya que las ganas de mejorar pueden hacer que confiemos en tratamientos que no tengan la suficiente evidencia.

Puedes aprender más sobre el
efecto placebo aquí.

Procrastinación selectiva

¿Por qué cuando hay que hacer algo importante perdemos el tiempo con tonterías? Es curioso que, a veces, cuando tenemos una tarea importante que hacer nos entretenemos con cosas insignificantes. Damos vueltas y vueltas a los asuntos más fáciles y a los difíciles les dedicamos una porción de tiempo mínima.

Algunos trucos para evitar esta tendencia, según plantea la psicóloga Inés Santos es hacer una buena agenda con las tareas que tenemos que hacer o los asuntos que hay que debatir en grupo por orden de importancia. También resultará práctico marcar el tiempo que dedicaremos a cada punto y utilizar alarmas.

Puedes aprender más aquí sobre el sesgo cognitivo que nos invita a
procrastinar.

Falacia del jugador

Aaunque a veces lo creas, no es posible controlar los juegos de azar. Este sesgo cognitivo nos hace creer que el azar es un proceso auto-correctivo en el cual una desviación en cierta dirección induce a una desviación en la dirección opuesta para restaurar el equilibrio. Es decir, la probabilidad de un suceso futuro aumenta cuanto mayor es la racha anterior del suceso contrario.

Al hablar de la falacia del jugador el psicólogo Juan José Rodrigo nos recuerda que no tenemos capacidad para controlar o predecir los juegos de azar como en ocasiones creemos o nos gustaría. Como suele decirse, los dados y la moneda no tienen memoria.

Puedes aprender más sobre la
falacia del jugador aquí.

Sesgo de correspondencia

Es un arma de doble filo que nos lleva a juzgar a otros de forma injusta. Cuando observamos el comportamiento de una persona tendemos a realizar atribuciones causales internas, o dicho de otro modo, a emplear las características individuales para explicar los motivos de sus actos. Esto quiere decir que ignoramos el contexto o las circunstancias que rodean a esa persona (como su cultura, el rol que juega, sus circunstancias personales, etc) y únicamente otorgamos importancia a la inteligencia o a la personalidad del implicado. El sesgo que explica este fenómeno se denomina en psicología sesgo de correspondencia, sesgo de sobreestimación o sesgo fundamental de atribución. según aclara la psicóloga Teresa Pousada.

Puedes aprender más sobre el
sesgo de correspondencia aquí.

Sesgo de autoridad

¿Qué sucede si no aplicamos el pensamiento crítico frente a un líder? Este sesgo hace referencia a la predisposición que tenemos a seguir las normas si éstas las da una figura que para nosotros es de autoridad, sin cuestionar a veces el daño que puede generar, los métodos que utiliza o los aspectos éticos subyacentes. Cuanto más respetamos a esa figura de autoridad, mayor probabilidad tendremos de vernos influidos por ese sesgo, según explica la psicóloga Elena Huguet.

Puedes aprender más sobre el
sesgo de autoridad aquí.

Retrospección idílica

¿Por qué recuerdas las cosas mejor de lo que fueron? Es frecuente que idealicemos el pasado. Este fenómeno se denomina retrospección idílica, un sesgo positivo de memoria que describe la tendencia a recordar eventos pasados de forma más positiva y con más cariño de lo que se vivieron en el momento en el que estaban ocurriendo.

Este sesgo, tal como revela la psicóloga Inés Pérez, no solo influye a nivel individual, pues también puede denominarse declinismo en referencia a la creencia colectiva de que una sociedad o institución tiende al declive.

Puedes aprender más sobre la
retrospección idílica aquí:

Sesgo conservador

¿Por qué sigues en un trabajo que no te gusta o con una pareja que no quieres? Este sesgo o solo nos afecta en términos económicos, sino que también está presente en todas las áreas de la vida. Por ejemplo, muchas personas prefieren seguir en un trabajo que no les gusta en lugar de emprender un negocio y otras personas deciden seguir con su pareja actual a pesar de tener opciones que podrían hacerles más felices. Según comenta el psicólogo Jesús Matos, es el sesgo cognitivo del «más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer» o el de «Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy».

Puedes saber más sobre este
sesgo conservador aquí.

Pensamiento de grupo

¿Cómo escapar a su influencia para ser fieles a nosotros mismos Este sesgo se caracteriza por una toma de decisiones en la que los participantes se muestran conformes con un acuerdo que no habrían aprobado de forma individual. Y no solo eso, sino que comienzan a generar una ilusión de éxito ante decisiones que vistas desde un punto de vista racional son catastróficas.

Como explica la psicóloga Teresa Pousada, es interesante conocer y tener en mente el pensamiento grupal aceptando que todos somos vulnerables a él. De esta manera podremos intentar prevenirlo si lo vemos conveniente y evitar así que nos juegue malas pasadas.

Puedes aprender más sobre el
pensamiento de grupo aquí.

Falacia del costo hundido

¿Por qué a veces puede ser más beneficioso perder que ganar a toda costa? La falacia del costo hundido hace referencia a un autoengaño de mucho impacto en nuestras vidas y cuyo estudio no solo interesa a la psicología sino también a la economía porque conecta con un aspecto que cuesta mucho aceptar: a veces puede ser más beneficioso para nosotros perder que ganar a toda costa sin mirar las consecuencias.

La psicóloga Elena Huguet aconseja, al hilo de este sesgo cognitivo, que debemos recordar que enfrentaenos a aceptar los errores y buscar nuevos objetivos más reconfortantes puede ser liberador.

Puedes aprender más sobre la
falacia del costo hundido aquí.

Efecto halo

El efecto halo que nos lleva a pensar que lo que es bello es bueno. Es un sesgo cognitivo muy presente en nuestras interacciones diarias. Está por debajo del principio de «lo que es bonito o bello, es bueno». Más concretamente, hace que formemos una opinión sobre algo o alguien basada en nuestra predisposición (positiva o negativa) hacia un atributo de dicha persona o cosa, según explica la psicóloga Inés Pérez.

Puedes aprender más sobre el
efecto halo aquí.

En definitiva, nuestro cerebro se vale de sesgos y de atajos mentales porque en muchas ocasiones es útil formarse una impresión rápida e intuitiva de la realidad a la hora de procesar la información del entorno, pero no hay que confundirse, las apariencias siempre engañan.

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