cuándo tiene sentido y cuándo no


Quizás uno de los mayores problemas a la hora de terminar una relación es asociar el amor con esfuerzo. El pensar que si damos un poco más de nosotros mismos podemos arreglar eso que ya está roto. Nos cuesta darnos por vencidos y pasar página, y como ocurre con las películas, tendemos a querer una segunda parte, de las que se dice, ya sabéis, «nunca fueron buenas».

Pero, ¿es esto así? ¿En qué momento debemos darnos por vencidos? ¿Es bueno darse un tiempo? ¿Confirmamos que las segundas partes nunca fueron buenas?

Si eres de esas personas que lo dan todo cuando tienen pareja, puede que tengas que hacer un trabajo personal y entender que nadie te ha pedido que dieras tanto ni que debas tener ese rol en las relaciones.

Sandra Ferrer, psicóloga y cofundadora de
@programamia
, manifiesta que puedes estar ofreciendo demasiado a la otra persona y estar descuidándote: «Esto puede derivar en que delegues tu valor en tu pareja y así es muy difícil que le olvides, porque estás buscando que ella corrobore que eres válida y suficiente al volver a escogerte a ti».

Ferrer indica que el gran error que engloba todo esto está en
relacionar amor con esfuerzo. «Muchas veces, cuando nos enamoramos, no lo hacemos de la persona, sino de aquello en lo que creemos que puede llegar a convertirse; esa historia ideal que podemos tener. Pero no la estamos escogiendo por lo que nos está ofreciendo ahora, y hacemos el duelo de aquello que hemos imaginado que podía haber sido», explica.

Aquí, el problema radica en que lo das todo por intentar cambiar al otro, conseguir que te quiera y que esa relación sea como tú la has soñado y, cuando todo acaba, sientes que ese esfuerzo ha sido en vano. «Pero es que no tienes que hacer nada para ser amada, ni cambiar a tu pareja, ni convencer a nadie: el amor no es esfuerzo y la persona que tienes delante es lo que es, no lo que tú quieres que sea», señala la psicóloga.

Casos en los que tiene sentido retomar la relación

La psicóloga y experta en relaciones de pareja
Lara Ferreiro
asegura que es muy común volver con una expareja. «Un estudio de la Universidad de Kansas muestra que la mitad de los jóvenes entre 17 y 24 años regresa con su ex; entre los que rondan los 24 años, son 1 de cada 3 los que lo intentan; y de matrimonios son 1 de cada 5. Lo que demuestra que es bastante frecuente.

Ferreiro indica que no es una mala idea volver con tu ex si la ruptura fue por circunstancias vitales. Por ejemplo, vivíais lejos el uno del otro y de repente vuelve a tu ciudad y podéis empezar de nuevo; o teníais objetivos distintos, pero eso ha cambiado.

Si la relación era sana y todavía siguen vivos esos sentimientos, la psicóloga considera lícito volver, ya que es por amor. También puede ser que hayáis cambiado o que queráis acudir a terapia de pareja para retomar la relación y que esta vez tengáis las herramientas necesarias para conseguirlo.

Por supuesto, Ferreiro subraya que para regresar con esta persona, los motivos de la ruptura tienen que poderse perdonar y no haberte dañado. Además, es importante que lo pienses dos veces antes de dar el paso y saber que tendrás que cultivar esa relación para que pueda dar sus frutos.

Cuando volver con tu ex pareja no tiene sentido

Cuando uno piensa en retomar una relación, ¿qué hay que tener en cuenta?

Jordi Panyella, coach de parejas y autor de ‘
No me quieras tanto y ámame mejor
‘ (Larousse), expone que primero debemos pensar qué es lo que nos está invitando realmente a volver con esa persona. «Podemos hablar de varios factores importantes: la culpa, la idealización y la idea de que el otro cambiará».

«Con respecto al primero de ellos, la culpa, muchas personas se sienten en deuda con sus exparejas porque en su interior sienten que podrían haber hecho mejor las cosas y eso hace que, de alguna manera, así lo crean, y eso les lleve a intentar retomar la relación», explica Panyella.

Por otro lado señala la idealización, pues cuando perdemos algo, en un proceso de luto, nuestra mente siempre tiende a recordar lo bueno y a olvidar lo malo. «De pronto, esa persona con la que se ha sufrido o no lo hemos pasado bien en algún momento de la relación, de repente, se convierte en nuestra pareja ideal». Sin embargo, es en realidad un engaño de nuestra mente y nos puede invitar erróneamente a pensar que podemos volver con el ex.

En este sentido, la psicóloga experta en terapias de pareja,
Silvia Sanz
, declara que esta idealización se produce sobre todo en situaciones de dependencia emocional: «A consulta acuden personas que quedan ancladas en un vínculo tóxico con relaciones que finalizaron y que parece que se vuelven obsesivas. Mantienen recuerdos constantes, pensamientos diarios sobre la pareja, buscan en redes sobre su actividad… recordando momentos felices que vivieron, culpándose por lo sucedido, rememorando lo que podrían haber hecho como si pudieran dar marcha atrás en el tiempo».

La última de las razones por las que Panyella manifiesta que algunas personas vuelven con su ex es porque creen que cambiará y que «esta vez será diferente». Sin embargo, como precisa el experto, esto nos hará estrellarnos de nuevo con el mismo muro. Y este, por cierto, según asegura, es un ciclo que se repite muy a menudo, porque hasta que la gente no se da cuenta de que es un error pensar así, caen en lo mismo una y otra vez.

Al final, la cuestión es, como apunta el coach de parejas, que si no hemos trabajado nada, ni hemos cambiado nada juntos, ni se ha mejorado en nada, no tiene ningún sentido volver atrás, porque nos encontraremos con la misma situación.

Darse un tiempo: ¿sí o no?

Lara Ferreiro declara que los estudios apuntan que si una pareja se ama realmente, el tiempo máximo que se recomienda estar separados son seis meses. «Puedes volver a esa relación siendo más maduro o habiendo acudido a terapia de pareja para resolver aquello que fallaba».

En cualquier caso, hay que tener claro para qué queremos ese tiempo, porque como indica la psicóloga, si una pareja lo necesita para darse cuenta de que se quieren es porque hay algo que falla y se encuentran en una relación disfuncional. «Una paciente se dio un tiempo con su novio porque ella quería casarse y tener hijos y él no. Él se desfogó durante cinco o seis meses por discotecas, porque no había cerrado o cumplido ese ciclo vital, y ahora están casados y tienen tres niños».

Por lo que hay veces que sí funciona, pero al final tienes que sopesar y valorar si será algo positivo para ti y si conseguirá salvar o no la relación. «Desde luego, lo que no hay que hacer, porque es muy tóxico, es darse un tiempo para ver si encuentras algo mejor, y si no, volver con tu pareja», subraya Ferreiro.

Al final, como hemos tratado a lo largo de este artículo, superar una ruptura no es cuestión de tiempo, sino que tienes que dar un paso adelante, aceptar lo vivido y superarlo. «Buscar en cada uno de nosotros la parte de responsabilidad sobre lo que no nos gustó y aprender de ello para crecer como personas. Esto nos ayudará a pensar en todo lo bueno que hemos experimentado durante la relación, agradecer y abrir la puerta a nuevas experiencias», opina Silvia Sanz.

Además, sabrás que has sanado cuando ya no tengas deudas pendientes con la que fue tu pareja. Jordi Panyella declara que será en el momento en el que ya no haya tensión sexual ni emocional, a pesar de tener cierta amistad o buena relación, y hayáis superado los conflictos que tuvieras sin resolver.

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